Areas de trabajo

El enfoque de trabajo de “El futuro está en el monte” hace hincapié en el desarrollo local con un abordaje integral que propone un modelo de producción que parte del análisis de las actividades económicas tradicionales de los pueblos originarios, valorando su forma organizativa y su impacto ambiental. En ese sentido, potencia esa misma estructura cultural y productiva destacando la importancia de la conservación y la regeneración del ecosistema y de las tramas culturales y sociales.

Sobre la base de los conocimientos indígenas de su territorio, El Futuro está en el Monte define una estrategia de producción que se basa en la diversidad de tal manera que se utilice el territorio chaqueño en su conjunto valorando su heterogeneidad.

En este marco, las comunidades indígenas y criollas de la región llevan a cabo diversas actividades como medio para su sustento.

Ganadería

La producción ganadera es una de las fuentes de ingreso más importantes de la región chaqueña. La zona más rica en esto es el área Este y Centro Oeste y allí se concentran ganados vacunos,  bovinos y caprinos. La ganadería sustentable, respetando la capacidad de carga del monte es una actividad rentable que además de producir ganado de calidad  regenera el ecosistema a partir de la recuperación de pastizales y de aves y fauna nativa.

Ganadería Mayor

El diversificado mosaico productivo de la región está conformado por un elevadísimo número de productores de subsistencia. Se trata de productores, en su mayoría ganaderos, que se caracterizan por la debilidad de sus prácticas productivas y comerciales resultando ingresos inferiores a los necesarios para cubrir muchas veces sus requerimientos básicos.

Efectivamente, el 90% de las explotaciones ganaderas se orientan a la cría, con planteos rudimentarios, escasa incorporación de tecnología, sustentado el rodeo sobre pasturas naturales y monte, sin apotreramientos racionales y carentes de una planificación de las reservas forrajeras, lo que se traduce en  rindes cárneos bajos en comparación con los potencialmente alcanzables que luego son comercializados en un mercado atomizado, sobre una cadena no integrada donde abundan los intermediarios y las prácticas comerciales no formales.

Esta situación compleja de desarrollo bloqueado requiere, además de los programas de fomento, actuar sobre las personas, mejorando sus capacidades y oportunidades de relación.

Se favorece entonces un salto cualitativo de la productividad ganadera a fin de poder mejorar su eficiencia productiva, el uso sustentable de los recursos naturales y la integración horizontal y vertical a fin de para poder agregarle valor localmente a la producción.

Ganadería menor

Caprina y ovina

El encadenamiento caprino reviste en la actualidad una importancia social, más que económica, puesto que constituye una actividad que desarrollan principalmente los pequeños productores, que la practican con un enfoque casi exclusivo de subsistencia. Los planteos de cría de la mayoría de los pequeños productores generan un rinde carneo muy bajo, por lo cual se favorecerá la adopción de tecnologías de gestión del hato, de bajo costo y sencilla aplicación.

La comercialización constituye asimismo, otro obstáculo para el desarrollo rentable de la actividad, y sobre la cual se trabaja, debido a los precios no satisfactorios para el productor como consecuencia de la excesiva intermediación y escaso conocimiento acerca de los mercados por parte del productor, debido a la carencia de información.

La cría de ganado menor constituye una importante estrategia de subsistencia, principalmente porque con los vellones de sus animales las mujeres elaboran artesanías que luego son comercializadas y contribuyen a los mínimos ingresos monetarios de las familias.

Implementación de la esquila para el abastecimiento de lana a las artesanas Comle’ec de Formosa:

Desde el año 2009 se trabaja en el oeste de la provincia de Formosa con grupos de mujeres artesanas, hoy agrupadas en una Cooperativa, que confeccionan su producción a partir de lana proveniente de ovejas criollas de majadas locales, las cuales están en un proceso de Caracterización Completa, que incluye aspectos genéticos, fenotípicos, productivos y poblacionales. Participan en este proyecto las siguientes instituciones: el Centro de Validación de Tecnologías Agropecuarias (CEDEVA), Facultad de Ciencias Veterinarias (UNNE), Fundación Gran Chaco y Ministerio de la Producción y Ambiente de la provincia de Formosa.   Se adquirieron a través de un proyecto PROINDER 15 ruecas, una máquina esquiladora y telares verticales para los grupos.  La articulación institucional en el territorio, como estrategia para aportar en forma eficiente soluciones a la problemática social-productiva desde un enfoque multidisciplinario,  es la meta propuesta en este trabajo en marcha, sentando las bases para proyectos de desarrollo rural sustentables y sostenibles. La modalidad de obtención de la lana es a través de la esquila manual de las ovejas durante todo el año, aunque esto se acentúa al inicio de la primavera. Dicha esquila es realizada muchas veces por las mismas mujeres en condiciones de poca higiene en los corrales, sobre el suelo. La lana sucia obtenida es lavada, hilada y eventualmente teñida con pigmentos naturales que provienen de la corteza de algunos árboles o con sustancias artificiales. Se determinó que el abastecimiento insuficiente de lana, materia prima de los tejidos artesanales, es un cuello de botella a solucionar puesto que repercutiría en toda la cadena de agregación de valor. De esta manera se apoyó a un grupo de jóvenes, en su mayoría hijos de productores provenientes  de El Quemado, La Mocha, La Rinconada, Vaca Perdida, El Quebracho, El Cañón, Sumayén, Fortín Soledad y parte del personal de campo del CEDEVA, para  capacitarlos en la esquila mecánica como método adecuado para obtener vellones de calidad y en cantidad. Se contactó a técnicos que trabajan con la Ley Ovina en la provincia de Corrientes, por ser estos recursos humanos formados en el tema los más cercanos territorialmente y a su vez, a un integrante del equipo del PROLANA Corrientes, como instructor, y se llevaron adelante los cursos en esquila. Los mismos consisten información teórica del esquilado y todo su proceso seguido de práctica por medio del uso de maquinas de esquilar eléctricas. Los beneficiarios contaron con más de 70 animales para esquilar y todas las actividades se desarrollaron de manera exitosa. Se entregó a cada uno de los capacitados un cuadernillo, confeccionado por la cátedra de Producción de Pequeños Rumiantes y Cerdos, con todos los contenidos del curso explicado en lenguaje adecuado para los destinatarios. De esta manera se cumplió con el objetivo de generar capacidades instaladas en el territorio. Posteriormente al curso se inicio un trabajo de acompañamiento para que el grupo capacitado conforme un equipo que preste el servicio de esquila para  los productores de ovejas locales en articulación con la Cooperativa de Mujeres Artesanas. Este grupo realizará su primera acción  en el territorio en la próxima esquila de primavera del año 2012, prestando el servicio de esquila y acopiando la lana para la Cooperativa.

Apicultura

La región del Gran Chaco cuenta con condiciones óptimas para la producción de miel, por las peculiares floraciones existentes en el bosque nativo, el clima cálido durante casi todo el año y la inexistencia de focos contaminantes importantes. La apicultura, entre las actividades económicas emergentes de los procesos de colonización, es una de las más aceptadas por los pueblos indígenas. La extracción de mieles silvestres fue una actividad antigua que los indígenas realizaban para obtener el sustento diario.  Con el ingreso de las abejas del género Apis, hacia las décadas del ’50 a ’60, los meleadores se acostumbraron a una nueva forma de manejo, que en muchos casos abrió las puertas al aprendizaje de la apicultura moderna.

A partir de 1988, el Centro Educativo de Nivel Medio Nº 2 de la localidad de El Potrillo, incorporó capacitación en apicultura como una actividad optativa, estableciendo un apiario en el predio escolar. Desde entonces, se pudo observar el incremento de la cantidad de personas dedicadas a la actividad,  además de profundizar conocimientos y prácticas en el apiario.

Actualmente existe una cooperativa de productores integrada principalmente por apicultores indígenas, que cuenta con proveeduría de material apícola y sala de extracción móvil. La cooperativa compra la producción y la vende en diferentes mercados.

La existencia de actores no locales dedicados al procesamiento de la miel (acopio, envasado y comercialización), aprovechando las fisuras del sistema productivo cooperativo existente (que cumple con el marco regulatorio con costos incrementales sobre el producto), constituye una competencia desleal sectorial y representa un factor de riego que puede afectar a toda la cadena de valor.

En este marco, se prevé trabajar sobre una estrategia  de pertenencia y apropiación de:

  1. Las unidades como recurso de aprendizaje y formación.
  2. Calidad no sólo organoléptica, sino con aseguramiento de la inocuidad con cuidado del ambiente
  3. Estandarización de procesos: uniformidad de la producción, buenas prácticas apícolas(MPA), buenas prácticas de Manufacturas (BPM), Trazabilidad
  4. Precio: por lo que se trabajará en una mejora de la eficiencia productiva.
  5. Información: tanto interna (para la mejora continua de la eficiencia productiva, la previsibilidad de producción y la gestión de la comercialización conjunta) como externa (para aprovechar las oportunidades del mercado).
  6. Alianza: tanto con otras organizaciones de productores como con actores de la cadena de la apícola

Artesanías

A partir del año 2000, las mujeres del monte chaqueño empezaron a organizarse, pasando de una actividad individual y domestica a una instancia de asociacionismo en los aspectos de coordinación de la producción, control de calidad y comercialización.

El objetivo consiste en fortalecer la organización de actividades productivas dirigidas al mercado, a partir del rescate de las pautas culturales, sociales y económicas indígenas, en donde no se plantee una relación en la cual el mercado dirige y orienta la producción, sino que se propone el fortalecimiento de espacios autónomos, de nuevas institucionalidades que enriquezcan el escenario abriendo el campo a un nuevo espacio de diálogo y de negociaciones.

De la experiencia desarrollada se pudo determinar que:

  • La mejora de la calidad de la producción aumenta significativamente los ingresos de las artesanas.
  • La organización de la producción es fundamental para poder establecer un sistema de comercialización estable.
  • La producción de volúmenes importantes es un requerimiento fundamental para acceder a nuevos mercados.
  • La organización necesita de una adecuada comercialización, porque si no se asegura la comercialización  decae la producción y se debilita la organización.

En este sentido, desde el inicio de han desarrollado los siguientes ejes de trabajo:

  • Organización
  • Calidad
  • Comercialización
  • Valorización

En la actualidad funcionan 11 organizaciones zonales de mujeres, que asocian a 1216 artesanas y una cooperativa constituida por las representantes de las organizaciones.

Con la conformación de la Cooperativa “Mujeres Artesanas del Gran Chaco”, se apunta a fortalecer aún más a las organizaciones de artesanas, avanzando en la gestión del último escalón de la cadena de producción, contribuyendo fuertemente al empoderamiento de las mujeres indígenas del norte argentino.

Dentro del desarrollo regional del sector artesanal, desde el año 2009 se han ejecutando en conjunto con Ministerio de Trabajo diferentes proyectos de Formación Profesional, por medio de los cuales se han logrado avances sustanciales:

  1. Profesionalización de la actividad artesanal: capacitación de 900 artesanas y 60 coordinadoras indígenas como instructoras.
  2. Normatización de los contenidos curriculares: elaboración de diseños curriculares ad hoc para el desarrollo del sector.
  3. Mejora de la producción a través de la incorporación de maquinarias para el hilado, el tejido y las terminaciones.
  4. Innovación en la producción.
  5. Valor agregado, instalando máquinas de coser industriales.
  6. Fortalecimiento de las organizaciones de productoras: una red de 1216 mujeres armada, coordinadas en una Cooperativa.

El objetivo es el desarrollo regional de la actividad artesanal, apuntando a la sostenibilidad del sector, transformando la producción artesanal indígena en un eje central del sector textil.

Frutos del monte

En el ámbito de las organizaciones de artesanas ha surgido la problemática de la alimentación en tanto que las mujeres observaban que estaban progresivamente abandonando algunas prácticas tradicionales vinculadas a la alimentación y que eran determinantes para el buen estado de salud de la mujer: Se analizaban de que manera las propiedades de los frutos silvestres, del pescado y de la miel contribuían a fortalecer a la mujer durante el embarazo o en los primeros meses de vida del niño/a. Surgieron entonces, diferentes iniciativas que apuntaban a la recuperación de los hábitos alimentarios  tradicionales indígenas, en particular, favoreciendo el acceso a las materias primas y aportando innovaciones tecnológicas si necesarias. Especial relevancia ha tenido el algarrobo, por sus propiedades nutritivas por el terreno, por su floración (que permite tres cosechas anuales de miel) y por la riqueza de sus frutos que representan un elemento clave en la dieta tradicional indígena y principal aliado de la lucha a la desnutrición por sus altos valores nutricionales. En estos años, se han realizados aproximadamente unas 3000 hectáreas de plantaciones de algarrobo, repartidas entre las asociaciones de productores, quienes administran en conjunto con la Fundación Gran Chaco, los recursos financieros, monitoreando el desarrollo y el mantenimiento de cada plantación. Contemporáneamente, se ha apoyado la cosecha de la algarroba, mejorando la organización de la recolección, del control de calidad y del almacenamiento. Con esta intervención, se ha podido triplicar el precio de venta de las chauchas de algarroba, y se ha generado un aumento en el consumo familiar con toda una serie de beneficios para la salud. Se han producido 40 toneladas de harina comercializada a nivel local, nacional e internacional y se ha involucrado a distintos actores públicos y privados en la promoción de la producción de harina, por los altos valores nutricionales. Se ha integrado la harina a las cajas de alimentos, mezclándola con la leche, logrando una fuerte aceptación del producto por parte de la población indígena que no suele consumir leche.

Si bien la experiencia con la harina de algarroba ha sido la más explorada y difundida, en el monte chaqueño existe una amplia variedad de frutos silvestres que forman parte de la cultura alimenticia indígena y que se promoverán en el marco de la estrategia del Futuro está en el Monte.

Los Tintes Naturales

Inicialmente, las artesanas utilizaban tres colores, considerados como los más “tradicionales”: el blanco, el negro y el marrón. De a poco, fueron incorporando colores más fuertes y variados como el amarillo, el verde, etc. Ellas mismas fueron contando y mostrando las plantas utilizadas. Se fue estimulando a tal punto este proceso, que actualmente las artesanas cuentan con 31 colores derivados de las plantas del monte nativo.

El tema de los colores, se convirtió, por un lado, en una metáfora del proceso organizativo de las mujeres en tanto que las artesanas fueron plasmando en su producción sus gustos por los colores fuertes y con contraste. Por el otro, se transformó en una estrategia de marketing exitosa, que culminó en el año 2007 con una exposición en Buenos Aires llamada: Los Colores del Monte.

Hoy en día, han logrado mejorar notablemente la calidad, llegando a ganar el Premio Internacional a la Excelencia Artesanal, otorgado por la UNESCO, en el año 2008 y su producción es reconocida a nivel nacional como la de mejor calidad.

Madera Certificada

El Futuro está en el Monte promueve el desarrollo de cadenas de valor competitivas y sustentables basadas en los recursos forestales del Gran Chaco, mediante la formación de los actores locales de la región, integrándolos entre ellos y vinculándolos con el mercado.

En este sentido, se realizó una línea de muebles en maderas nativas no tradicionales –palo lanza, guayabí, ibirá pitá–  que busca promover su valorización. La experiencia se baso en el aprovechamiento de estas maderas que hasta el momento se utilizaban solo para la producción de carbón, estableciendo redes colaborativas  entre los  productores locales, dando como resultado una serie de petit muebles con identidad local que además incorporan artesanía de la zona como bellos platos de cestería, que remiten morfológicamente a la planta acuática que presta nombre a la colección.

Revalorización de la cultura

Un eje transversal a todas las acciones es la revalorización de la cultura, rescatando las distintas formas de arte de las culturas indígenas.

Tanto en el diseño, saliendo del ámbito estrictamente artesanal incursionando en la plástica se ha logrado la producción de obras muy interesantes reconocidas a nivel nacional e internacional. También con la música se llevó adelante la experiencia con la “numerofonía”, el sistema de notación desarrollado por Sergio Aschero, que se ha convertido en una piedra fundamental para la formación musical de las comunidades nativas del Monte y en la constitución de su legado histórico, permitiendo reproducir en sonidos la magia que habita el lugar. Este innovador enfoque de trabajo permitió que más de 200 criollos y paisanos aprendan a escribir su propia música.